Sanidad, manejo y novedades ganaderas en el Sudeste de Buenos Aires

En diciembre han terminado varias cosas. No solo un gobierno y un año calendario.

Terminó por ejemplo la campaña antiaftosa, que incluyó al total de la hacienda bovina, con otro leve incremento de la cantidad de cabezas vacunadas en nuestra zona. La próxima campaña de otoño, volverá a ser del total de los animales, ya que se atendió la demanda de una gran parte del sector, de aplicar la vacuna a los mayores en otoño, para prevenir las pérdidas embrionarias ocurridas cuando los vientres la recibían durante el servicio en primavera.

Terminaron la mayoría de los trabajos de IATF y los lotes revisados hasta el momento muestran un promedio de 54% de preñez. Un punto mayor al promedio del año pasado. Lo que encontramos son menos dispersiones en los resultados y son muy raros los lotes con porcentajes de preñez muy bajos. Un muy buen dato a tener en cuenta.

También están terminando en estos días la mayoría de los servicios naturales con toros. Por suerte hemos atendido muchos menos problemas que en otros años donde tuvimos que asistir reproductores con traumatismos de todo tipo. Realmente creemos que esto no se debe a cambios en el manejo, ya que no los hemos visto, sino a cuestiones del azar. Pero también es una buena noticia para los dueños de los toros.

Con respecto a cuestiones individuales, vimos una mortandad de dos vacas por consumo de Sunchillo (Wedelia glauca). Esto se dio en un Establecimiento donde ya habían muerto tres terneros de destete unos años atrás, consumiendo la planta justamente en el mismo rincón de un monte de Eucaliptus, donde ahora comieron las vacas. Es casi un almácigo de Sunchillo de 50 x 50 metros de extensión. Esperemos que ahora lo erradiquen convenientemente tal como les sugerimos aquella vez. Para información de todos ustedes, el Sunchillo o Yuyo sapo crece en los montes o lugares con poco laboreo, y la planta es fácilmente identificable, por lo que debe ser eliminada para evitar problemas.

También hubo un caso grave de intoxicación hídrica en el que murieron más de 30 animales adultos. Esta es la época en que puede darse este accidente por las altas temperaturas y la falla ocasional en las aguadas. Es muy importante que, en caso de encontrarse con una situación de falta de agua en un rodeo, el acceso a la misma nuevamente, se haga en pequeñas dosis, hasta que los animales vuelvan a estar convenientemente hidratados.

Llegó el tiempo de las heridas y los traumatismos de todo tipo. Suele ser el verano
una época donde atendemos este tipo de cosas y este año no parece ser la excepción. Ya
tuvimos varias fracturas y heridas que acomodar, pero como se trata de accidentes, son
pocas las recomendaciones que se pueden hacer al respecto. Solo podemos decirles que
cuanto antes se atiende una herida, mejor es el pronóstico a futuro.

Un dato curioso es que volvimos a preparar un retajo por epididectomía después de varios años. Se trata de un torito que fue descartado del servicio por mala conformación y que fue esterilizado por resección de una porción del epidídimo. Se hizo para utilizar en pequeños lotes de inseminación a tiempo fijo según el siguiente esquema:

1) Una vez retirados los dispositivos y aplicadas las drogas correspondientes, se lo larga con las hembras a inseminar que no serán más de 25-30.
2) Toda hembra montada (con penetración y estocada) por el retajo, es identificada y apartada para luego ser inseminada.

Al momento ya hemos hecho dos lotes con esta rutina y veremos que resultado de preñez logramos. Este trabajo ya lo probamos hace mucho tiempo y siempre con buen resultado.

Por un lado, la influencia del macho en la presentación del celo está demostrada, además, el hecho de la monta y penetración genera una descarga hormonal que favorece la fertilización, y por fin, el semen sin espermatozoides depositado por el retajo, sirve de vehículo para los espermatozoides de la dosis inseminante.

Finalmente les contamos que año tras año vemos más caballos que por el escaso o
nulo trabajo que realizan y la abundancia de comida, terminan deshechos. Con exceso de gordura y deformaciones a veces definitivas en los vasos. Es una lástima porque esto si que puede ser evitado restringiéndoles la comida, o usándolos más a menudo ya que la equitación es una noble actividad. Un notable aventurero escocés, Robert Cunninghame Graham, que recorrió en el siglo XIX nuestras pampas, afirmaba algo así como que ninnguna hora pasada sobre el lomo de un caballo es una hora perdida”.

M.V. Jorge R. Spinelli

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