Producir soja y maíz será rentable, pero menos que en la última campaña

Los cultivos traen buenos márgenes para el próximo ciclo, pero con caídas debido a que se esperan rindes más bajos.

El consultor de empresas agropecuarias, Teo Zorraquín; y el economista de la Bolsa de Cereales, Gonzalo Agusto; dieron a conocer este miércoles sus proyecciones de márgenes para la próxima campaña gruesa, en el caso de campos cultivados en la provincia de Córdoba.

Lo hicieron en el marco de la jornada Soja con Sustentabilidad y + Maíz de Córdoba desarrollada en el salón de Convenciones de Dinosaurio Mall.

El momento de incertidumbre que se vive en la economía argentina se notó en los cálculos brindados por ambos especialistas, que difirieron en relación a la rentabilidad que podrían arrojar el maíz y la soja, aunque con un denominador común: será menor a la que deja la cosecha récord 2018/19.

“En todos los planteos, la rentabilidad es menor comparando la campaña 2019/20 con la 2018/19”, expresó Agusto.

El principal factor de esta caída: se proyectan rindes promedio y no extraordinarios como los de la cosecha que está finalizando.

Resultados

Según Agusto, a los valores que muestran hoy los mercados de futuros, un planteo trigo-soja en la provincia de Córdoba tendría un margen bruto de 429 dólares por hectárea, 22 por ciento por debajo de los 553 dólares del último ciclo.

Descontados los gastos, pago de impuestos y el costo financiero, el resultado económico final es de 65 dólares, casi un tercio de los 156 dólares alcanzados en la campaña pasada.

En el caso de un planteo de maíz, el resultado económico final proyectado es de 49 dólares por hectárea, también apenas un tercio de los 139 dólares que generaron los lotes en la cosecha que está a punto de terminar.

En conclusión: trigo-soja baja su rentabilidad en dólares del 24,1 por ciento al 9,7 por ciento; soja de primera, de 14,1 por ciento a 9,6 por ciento; y maíz, de 22,1 por ciento, a 7,7 por ciento.

Agusto recordó en este contexto que se trata de planteos teóricos que pueden modificarse significativamente, conforme se modifiquen los escenarios de precios y si existe un cambio de reglas de juego.

De cualquier modo, confió que las perspectivas no dejan de ser buenas: “La rentabilidad del agro se ubica por encima de una opción financiera libre de riesgos, aunque también acorde al nivel de riesgo propio de la actividad”.

Dispersión

Suponiendo un arrendamiento de diez quintales por hectárea, en un campo a 400 kilómetros del puerto, con un rinde medio de 85 quintales por hectárea, la rentabilidad trepa al 19 por ciento o 117 dólares por hectárea.

En soja, Zorraquín ve un escenario “más vidrioso”. “La soja está desposicionada (sic) por las retenciones”, sintetizó. Con un rendimiento promedio, sólo estima un resultado positivo de 11 dólares por hectárea, que significa una rentabilidad de apenas el dos por ciento.

En definitiva, suponiendo un planteo de 20 por ciento trigo-soja, 30 por ciento soja de primera y 50 por ciento de maíz, Zorraquín proyecta que la rentabilidad rondaría el 12 por ciento o 78 dólares por hectárea.

Para el consultor, el contexto de todos modos impone mucha cautela. “Veo márgenes positivos pero normales, y con mucha dispersión de probabilidades. Habrá que dedicar mucho tiempo a capturar precios, que estarán muy volátiles. Los costos directos pintan razonables, los fletes son una incógnita y, en relación al financiamiento, cada uno tendrá que hacer lo que pueda”, cerró.

AgroVoz

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