Preparación del caldo de aplicación

Una vez que se ha identificado la plaga y, junto con la ayuda del ingeniero agrónomo, se haya decidido el o los productos correctos a utilizar teniendo en cuenta el cultivo al cual debemos proteger, se podrá proceder a realizar la mezcla de los productos que se pulverizarán formando el caldo a aplicar. Los mismos deberán figurar en la receta agronómica que realice el ingeniero y deberán comprarse en distribuidores habilitados y con su envase correspondiente. El momento de preparación del caldo de aplicación es un momento importante para garantizar que la aplicación sea eficaz, por lo cual es importante realizarlo de manera correcta y responsable.

En primer lugar se deberá controlar la limpieza del tanque, verificando que no existan restos de producto de anteriores aplicaciones, de lo contrario podríamos generar daños al cultivo que deseamos proteger.

Otro punto a considerar es la calidad del agua. El agua constituye el principal vehículo de conducción para poder aplicar un producto y generar la dilución. Sin embargo sus características químicas muchas veces interfieren en las características de los productos pudiendo generar, en algunos casos, pérdidas de eficacia en el control. Se recomienda realizar un análisis químico del agua a utilizar, evaluando entre otros, parámetros como pH, dureza, limpieza y turbidez. En general se recomienda utilizar aguas tendientes a un pH más bien ácido (cercano a 5,5) ya que la mayoría de los productos reaccionan mejor con este medio y de dureza blanda o moderada. La dureza del agua está dada por la concentración de Calcio y Magnesio en el agua y en el mercado existen productos que permiten minimizar la misma.

Una vez analizada el agua y limpio el tanque, se podrá proceder a realizar la mezcla. En este punto es preciso conocer la dosis adecuada para cada producto. Para ello es necesario que se lea con atención las indicaciones que figuran en la etiqueta y calcular la cantidad de caldo que se precisará con la mayor exactitud posible, teniendo en cuenta la cantidad de hectáreas que deseamos trabajar y el volumen de nuestro tanque a fin de no desperdiciar producto. Factores como las boquillas, pastillas, presión o velocidad de avance también inciden al momento de calcular el volumen total de caldo que precisaremos.

En el caso que lo precisemos, a la hora de mezclar productos, es importante tener en cuenta las diferentes compatibilidades que existen para las mezclas. Existen productos que no pueden ser mezclados ya que generan reacciones como precipitados que afectan la calidad de la aplicación y el funcionamiento de la maquinaria. En la etiqueta están expresadas las posibles compatibilidades o incompatibilidades de ciertos productos con otros. Sin embargo, en general puede sugerirse el orden de carga comenzando con los productos más insolubles (polvos, gránulos o suspensiones) para continuar con los más solubles como son los líquidos o polvos solubles y los concentrados emulsionables; siempre y cuando la etiqueta del producto no indique lo contrario. A continuación se muestra el orden de agregado de los productos con distinta formulación a la mezcla del tanque:

  1. Llenar el tanque de preparación de la mezcla con un cuarto del agua;
  2. Líquidos solubles;
  3. Polvos mojables, previamente humectados por separado;
  4. Concentrados emulsionables o floables, previamente agitado de acuerdo a la indicación de la etiqueta;
  5. Emulsionantes;
  6. Coadyuvantes;
  7. Aceites;
  8. Completar con agua al volumen a preparar.

En el caso de utilizar reguladores de pH y/o secuestradores de cationes, colocarlo entre los puntos 1) y 2).

En el caso que se desconozca el orden de carga lo mejor es realizar en un envase pequeño una muestra para evaluar la estabilidad de la mezcla. Si la misma se separase antes de los 5 minutos de reposo, no se recomienda aplicarla, por el contrario si la separación fuese posterior a los 5 minutos se recomienda su aplicación con agitación constante. Al pasar 30 minutos y no observar la separación de la mezcla la misma podrá aplicarse sin necesidad de agitación.

Con el fin de realizar un uso responsable de los productos fitosanitarios, el caldo deberá prepararse justo antes de la aplicación y no trasladarse por rutas o caminos con el tanque de la pulverizadora cargado. Asimismo, para realizar el caldo se precisarán de ciertos utensilios. De ninguna manera deberán utilizarse las manos, aun cuando estén protegidas con guantes. Los utensilios deberán ser de uso exclusivo para la realización de mezclas, no compartiéndolos con su utilización en tareas domésticas.

Por último, pero no menos importante, es recordar que en todo momento, quien realice el caldo, deberá contar con el Equipo de Protección Personal (EPP) correspondiente para poder resguardar su seguridad al manipular productos concentrados.

 

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