Maíz: Tres experiencias, distintos suelos

A diez años de la experiencia Sistema Chacras, el taller denominado “Maíz, más allá de su rendimiento” hizo alusión al lema de Congreso: 30:10000 Con Ciencia al Suelo con tres casos muy diferentes de suelo, del norte, centro y sur del país.

Sergio Uhart de la Chacra Sachayoj en Santiago del Estero, Juan Juárez de Justiniano Pose en provincia de Córdoba y Jorge Mazzieri de Sur, Río Negro fueron los tres expositores que detallaron su experiencia y sus desarrollos en las diferentes chacras. Ellos dieron las claves para mejorar el suelo a lo largo de los años. “Estamos construyendo suelo”, afirmó Mazzieri.

Las exposiciones mostraron tres ambientes diferentes, del norte, el centro y el sur del país. “Son situaciones y climas muy diferentes donde el maíz tiene sustento dentro del sistema de producción como una parte importante del mismo. Luego hay que ver cómo se industrializa esa producción”, indicó Juárez.

Se trató de mostrar la importancia que tiene el maíz en los sistemas de producción, tanto desde el punto de vista productivo, por lo que aportan como rastrojo en su sostenimiento del sistema de siembra directa, como por su característica de ser un cultivo altamente rentable para la soja. Pero no se perdió de vista que el maíz tiene una pata floja como es el sistema comercial o la logística. A este problema, mediante la experiencia de Juárez, le encontraron una solución: “Nosotros pudimos integrarlo en un proyecto asociativo de credos en Monte Buey, haciendo una conversión del maíz en carne de la zona. De esta manera no hay que llevarlo al puerto. Esto nos ha traído un ahorro del 7% al 8% con respecto al ahorro de logística y al ahorro de comercialización. No tener que transportarlo y procesarlo en origen es lo que da margen de ganancia y agrega valor”, aseguró.

En la chacra del centro del país se remarca el importante ascenso de las napas “algo que beneficia a algunos y perjudica a muchos, dijo Juárez. “Lo que aprendimos de las napas es que para el maíz la napa ideal está entre un metro y medio y dos metros y medio”. Por ello se plantean el desafío de ir aprovechando el agua sobrante acortando la brecha que influye en la producción de maíz.

El caso del norte, donde hay establecimientos de más de 4000 hectáreas, la tierra es deforestada y el agua es un problema central. Allí es clave la materia orgánica (parte química y física del suelo) que influirá en los niveles de acuerdo al cambio climático. En ese suelo los rendimientos están estancados y hay que controlar que en años de baja hidratación éste no se desestabilice. Pero de acuerdo a lo indicado por Uhart, allí han mejorado la rentabilidad y el rendimiento en relación a años anteriores. “Lo importante, en este caso es aprovechar el agua de la mejor manera y evitar golpes de calor”, destacó.

Las chacras del norte se han planteado objetivos como mejorar el conocimiento de los ambientes y poder trabajar en agricultura por ambientes, ya que hay gran variabilidad de un lote a otro y dentro de un lote, entonces se trabajan los pisos de rendimiento más que los techos. Otro punto es poder alcanzar los niveles de productividad o margen bruto de los cultivos aumentando la eficiencia y la sustentabilidad, donde se tienen en cuenta las rotaciones de suelo, el agua y su fragilidad física, el manejo agronómico y el manejo de stress biótico, incorporando indicadores que hacen a la sustentabilidad para entender el impacto en el ambiente. Otro ítem, antes mencionado por Juárez, es la generación de valor agregado para no perder el costo del cultivo en el flete. “Lo que hacemos es nivelar, transferir y adoptar conocimientos en relación a la experiencia”, explicó Uhart.

En tanto la chacra Sur, ubicada en los márgenes del Río Negro se desarrolla el suelo con un resultado positivo en la mejora de suelo, luego de cuatro años de trabajo. Mazzieri se preguntó “¿por qué maíz?” y explicó que se estima que tienen un rendimiento de 2000kg por hectárea. Allí la eficiencia del agua es muy diferente a la de la pampa húmeda, ya que nunca llueve y se requiere de 950 a 1000 milímetros de agua para asegurar el suelo.
Mazzieri resaltó la importancia de la rotación en ciclos de trigo, vicia, maíz, soja y la ganadería como aliada.

Aapresid

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