La oruga «bolillera», una amenaza que recrudece en verano

En el programa del 4 de enero fue entrevistado Ing. Agr. Daniel Igarzábal, Asesor Privado – Director L.I.D.E.R Laboratorio de Investigación Desarrollo y Experimentación Regional Sinsacate.

Para comenzar, Igarzábal  contó que la oruga “bolillera” ya había aparecido durante las sequías de 1988/89. Tomó ese nombre debido a su hábito histórico de consumir los frutos del cultivo del lino, a los que se denominaba “bolillas”. Con el tiempo, se adaptó a la soja y se convirtió en la plaga más importante en función de la cantidad de dinero que se gasta en el país para controlarla.

Es una plaga que cuando la planta funciona bien, cuando la planta está creciendo rápido, no es un problema. Es más, es similar a una oruga común que se trata fácilmente. Cuando la planta está en un ambiente de estrés, puede ser un sufrimiento actual o algún problema del pasado, sufre mucho más el ataque de la oruga “bolillera” porque tiene el hábito de cortar los brotes. Al cortar el brote, la  soja emite ramas secundarias que rinden menos que la rama primaria. Ya se tiene un problema de disminución de rendimiento. Este año apareció la oruga “bolillera” a causa de la irregularidad del clima y por eso, hay que tratarla como a finales de los ochenta.

A diferencia de épocas pasadas donde uno empezaba a tratar  el problema de la oruga cuando aparecían tres o cuatro por metro, en la actualidad, el problema se empieza a tratar cuando apenas se ve la primera oruga.  Para hallarlas se debe realizar un monitoreo constante, abrir las hojas de las plantas y observar efectivamente una larvita de cabeza negra.  No se puede aplicar el herbicida indiscriminadamente. El control debe ser constante porque el plaguicida solo protege una hoja por vez, si con el tiempo crece otra, ésta no está protegida y puede contener la larva de la oruga.

Un dato alentador es que todos los productos funcionan bien contra la oruga “bolillera”, pero solo defienden la hoja que estaba desarrollada. El producto puede andar mal si las larvas ya son grandes. Igarzábal recomendó que ante el ataque de esta plaga se usen Diamidas que es un grupo nuevo de productos. Si este producto entra por el tallo no solamente protege a la hoja ya desarrollada sino que también a las hojas nuevas. Es la única droga que tiene una persistencia para el control de esta oruga. Hay que tener cuidado porque esta clase de oruga está presente en los cultivos los 12 meses del año.

Por otro lado, Igarzábal mencionó la aparición de otra plaga como es Helicorvepa armígera. Es muy difícil o casi imposible de identificar en el campo. En Brasil solo pudo ser identificada con estudios moleculares. El problema con este insecto es que los daños ocasionados son muchos más graves. Puede atacar a la soja, el girasol, maíz, algodón y cualquier otro cultivo que se le ponga adelante.

Para finalizar, el Ingeniero Agrónomo dijo que tan importante es el asunto con esta plaga nueva que el Gobierno está haciendo todos los trámites para declararla plaga nacional. Esto implica que el Gobierno debe ayudar económicamente a los productores para tratarla.

Aquí, más información por el Ing. Irgazábal sobre la oruga «bolillera»

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