Informe climático mensual de diciembre

Noviembre se caracterizó por presentar eventos pluviales destacados a principios y finales de mes, con fuerte concentración en el norte de BA. Buenas lluvias en el NEA.

Auxilio a fin de mes

Las lluvias de Noviembre no tuvieron una distribución temporal demasiado favorable, aunque debe reconocerse el oportunismo de las lluvias de la transición intermensual. En algunos sectores como en el sudeste de BA o el NEA, las lluvias tuvieron mayor continuidad, pero en vastos sectores de la zona núcleo hubo una importante distancia temporal entre sistemas precipitantes. Como mencionamos el norte de BA fue protagonista nuevamente de excesos pluviales, que tuvieron mayor impacto a principios de mes, pero que también causaron problemas a finales del período de análisis, sobre todo en corredores de la zona de influencia de Pergamino y localidades vecinas, comportamiento que trascendió a las vecindades de la provincia de SF.


FIGURA1

FIGURA 2
El registro piso de 100 milímetros tuvo una vasta cobertura en la región pampeana, notándose un decrecimiento al desplazarnos hacia el oeste en la provincia de CB, LP o el oeste de BA. El mapa de lluvias acumuladas tuvo un cambio importante con el último evento pluvial y en muchos casos logró acercar el acumulado al piso antes mencionado. En ese sentido rescatamos el oportunismo de las lluvias de finales de noviembre, las cuales de no haber existido, habrían generado un escenario climático con bastantes más inquietudes que el actual. Claro está que los productores del sudoeste CB y zona aledañas no estarán de acuerdo con este comentario, pero viendo la gran escala y salvando la distribución temporal, noviembre se resume con registros generosos y da cierto margen para el tránsito seco y cálido que está teniendo este comienzo de diciembre.

La comparación de las lluvias observadas con la estadística (1973-2013), arroja un vasto predominio de desvíos positivos, muy favorables para el NEA y Santiago del Estero, seguramente perjudiciales para zonas del norte y noreste de BA. También en la zona de influencia de Tandil en el sudeste de BA, las lluvias fueron recurrentes y quebraron largamente los registros normales. La contracara de esta situación se configura sobre SL, el sudoeste de CB, buena parte de LP y zonas del centro oeste de BA. Del centro para el sudoeste de CB, fue muy pobre la oferta de agua del último evento de noviembre y esto pone más vulnerable a la zona en el comienzo de Diciembre.

El mes de noviembre no tuvo un comportamiento térmico exigente. No se observaron periodos de temperaturas extremadamente altas como las que se dieron en octubre y que actualmente se están reflejando en los rindes de los trigales tributarios de Rosario. Las temperaturas mínimas de noviembre tampoco se apartaron demasiado de los valores normales. Si bien hubo un par de jornadas en la primera quincena donde los registros en el sur de la región pampeana se ubicaron cercanos a los 3°C, no hubo heladas tardías con capacidad de daño. Por cierto los excesos de humedad y las enfermedades asociadas, han generado más problemas que las heladas fuera de fecha en el principal núcleo triguero del país.

Clasificación de las reservas

Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados de la comparación se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973-2013.

Hemos comentado que el mes de noviembre tuvo una distribución temporal irregular de las precipitaciones, sin embargo la siembra de soja se pudo llevar a cabo en forma satisfactoria. Las recargas de principios de mes, allanaron el camino para que esto suceda, salvando obviamente los problemas que se generaron por los excesos en el noreste de BA, donde la actividad se realizó de manera más irregular. Más inciertas y quizá con mayor riesgo fue la implantación del centro para el sudoeste de CB, donde las reservas quedaron más ajustadas y los cultivares más expuestos al comportamiento climático relativamente seco que se perfila para esta primera quincena del mes. En SL o el norte de LP, como así también en el centro oeste de BA, se transita un período donde no se aprecian sobrantes hídricos destacados, algo que se vuelve más crítico con las condiciones ambientales exigentes que estamos transitando.

La clasificación de las reservas de humead a gran escala es satisfactoria para comienzos de diciembre. Se aprecia una extendida franja donde las mismas se encuentran por encima de los valores normales para una pastura, con lo cual puede considerarse que campos con mayor cobertura de surco, incluso pueden tener un paso más holgado. El sombreado del surco y su efecto benéfico en el balance hídrico no puede simularse en el cálculo.

FIGURA 3

El centro sur de CB, LP y el centro oeste de BA dan señales de una situación ajustada que se replica más modestamente en algunas zonas del centro de SF, incluso trasciende a ER. Este último sector es particularmente sensible para los maíces sembrados tempranos, dado que están ingresando a floración y la demanda de agua es importante. Entendemos que esta situación relativamente deficitaria para el cultivo, no se proyectará todo el mes de diciembre, con lo cual las sementeras tendrán oportunidad de mantenerse en buen estado. Las lluvias de finales de noviembre seguramente fueron pobres sobre el centro sudoeste de CB como para abordar las siembras de maíces tardíos. Al menos visto desde la gran escala, a la zona le faltaron entre 30 y 40 milímetros como para llegar al presente con menos riesgo para la implantación. Pueden observarse matices de escala reducida que no se identifican en el mapa y que generen un entorno de humedad más holgado, sin embargo, los lotes que estén al límite deben postergar las siembras para la segunda quincena.

En la provincia de BA, salvando el centro oeste, en general la disponibilidad hídrica es sobrada, lo cual permite tomar decisiones más ligadas a manejos agronómicos que a la espera de una nueva lluvia. El avance de la siembra de soja de primera ha sido favorable, y las implantaciones de segunda parecen encaminarse hacia un escenario menos incierto que el de otras campañas. Es decir la siembra sobre cebada o sobre trigo, van a encontrar, con mayor probabilidad, un reservorio de humedad entre adecuado y óptimo.

Para esta fecha del año pasado las reservas de humedad eran más homogéneas sobre la franja central, pero al mismo tiempo se ingresaba en un período que marcaría la campaña hasta mediados de enero, con persistentes olas de calor y escasez de precipitaciones. El paso de esta campaña puede mostrar irregularidades pero el riesgo de que se repita un escenario similar al del año pasado para esta época se encuentra disminuido.

FIGURA 4
Tendencias Climáticas

Indicadores de Escala Global
Finalmente y luego de que por más de un trimestre el fenómeno de El Niño se presentara como incipiente, durante el transcurso del mes de noviembre y más precisamente a partir de la segunda semana, los promedios de las temperaturas superficiales del Pacífico Ecuatorial central, presentan un calentamiento consistente. La persistencia durante las últimas semanas, quiebra la oscilación que se había impuesto en torno al estado de neutralidad o con ligeros calentamiento. Actualmente la zona presenta un calentamiento de medio grado centígrado por encima de lo normal, lo cual califica al evento como débil.

FIGURA 5

En la foto se aprecia una línea cálida homogénea a lo largo del Ecuador, condición que si bien aún no tiene un efecto contundente sobre la circulación atmosférica, se acerca más al escenario previsto a la salida del invierno. El afianzamiento de un Niño de intensidad débil es posible que durante lo que resta del mes de diciembre tenga algún efecto positivo sobre el NEA y la zona agrícola de Paraguay, pero consideramos más marginal su influencia sobre la región pampeana, principalmente por su tardía definición. Normalmente el último bimestre del año suele verse condicionado por la presencia de El Niño, pero cuando el mismo ya trae un arrastre y un acople con la atmósfera desde la temprana primavera.

Independientemente del calentamiento del Pacífico Ecuatorial, el litoral Atlántico mantiene su anomalía positiva y en consecuencia su potencial de mayor entrega de humedad sobre el este de las zonas agrícolas del sudeste de Sudamérica. Para la región pampeana, más que nada, la Mesopotamia, parte de SF y BA.

Indicadores de Escala Regional
Si bien el fenómeno de El Niño ha ganado protagonismo como forzante climático de gran escala en esta última parte del año, la posición, intensidad y la capacidad de transporte de aire húmedo del anticiclón del Atlántico, seguirá siendo determinante.

Actualmente transitamos un período temporario que nos recuerda el efecto no deseado de este sistema de presión. Cuando el mismo gana mucho territorio sobre el continente, las temperaturas crecen en forma vertiginosa y las masas de aire se secan. Bajo estas circunstancias se dispara el consumo de reservas y las zonas empobrecidas de agua sufren rápidamente las consecuencias. Para zonas con reservas sobradas esto no es un problema, siempre que esta dinámica sea temporaria, puesto que cuando esta situación se vuelve persistente el efecto negativo sobre el balance hídrico se generaliza. Basta recordar como ejemplo cercano lo sucedido entre mediados de diciembre y mediado de enero últimos.

Estimamos poco probable que se reproduzca una situación similar a la descripta. Las perspectivas son favorables como para que los sistemas precipitantes reaparezcan en la región pampeana, quizá más modestos en esta primera quincena, pero con buenas chances de que se concreten eventos más generosos a medida que la zona de alta presión encuentre su correcta posición sobre el océano.

La incerteza mayor se concentra en el comportamiento de las lluvias sobre las áreas agrícolas mediterráneas. Las mismas están ajustadas y necesitan en forma perentoria una mejora pluvial. El periodo de inestabilidad con que arranca la próxima semana, puede dejar alivios parciales en el oeste de la franja central, previamente en LP. Dada la coyuntura climática dominante, la zona mediterránea debería lentamente incorporar mejores precipitaciones, no para lograr un escenario sobrado de reservas pero si una condición favorable para las implantaciones de última fecha y para la evolución de la soja. Debemos recordar que incluso las zonas que hoy se presentan más secas ya han recibido en lo que va del año, el monto total de lo que marcan los valores estadísticos. Claro que para sembrar el agua se necesita en superficie y para esto son necesarias lluvias en forma perentoria.

El agua que llegue sobre otros sectores de la región pampeana, mantendrá las reservas como piso en un nivel adecuado.

Conclusiones

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. El fenómeno de El Niño finalmente apareció como un evento débil al cual le asignamos un grado muy limitado de influencia en la región pampeana. El NEA y la región agrícola de Paraguay o sectores vecinos de Brasil, pueden recibir con mayor eficiencia los beneficios de una potencial sobreoferta de agua.

2. Se mantiene muy firme la anomalía cálida del litoral Atlántico. La misma debería mostrar la misma influencia positiva sobre las lluvias que presentó a lo largo del año sobre gran parte del este del país. Dado que este fenómeno pierde influencia hacia el oeste, no es razonable pensar en una sobreoferta de agua para la franja mediterránea. No se descartan eventos generosos ocasionales, pero no es probable que las lluvias por encima de lo normal se manifiesten como un patrón persistente.

3. El NEA ha mejorado sustancialmente su disponibilidad hídrica en noviembre y es muy probable que la misma pueda sostenerse. Las perspectivas para el NOA son menos favorables, aunque le corto plazo puede traer mejoras propias de la época. Debe regenerarse la entrada de humead desde Bolivia para la zona y por lo pronto este flujo de origen amazónico se ha mostrado poco eficiente.

4. No se perfilan períodos extendidos (diez días o más) de estabilidad con altas temperaturas, vinculadas al anclaje continental de sistemas de alta presión. La atmosfera media presenta una actividad razonable como para que haya alternancia de periodos secos y húmedos. La época es propicia para el despliegue de olas de calor, sin embargo por el momento no se ve un patrón de circulación que pueda repetir lo acontecido en la última parte de 2013 y comienzos de este año.

 
CCA

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