Ganadería bovina: Con la mirada puesta en 2016

La ganadería bovina brinda excelentes oportunidades de mediano plazo, pero las mismas se encuentran atadas a la eliminación de las restricciones a la exportación. Dependiendo de las señales que otorguen los principales candidatos, esto podría repercutir en un importante aumento en la inversión y una recuperación del stock ganadero. Sin embargo, difícilmente se observe un impacto positivo en la producción durante 2015, ya que primero será necesario pasar por una fase de retención. Así, la producción bovina volvería a mostrar una caída este año, de alrededor de un 1,0%.

La ganadería bovina cerró el primer trimestre con un aumento de 1,5% y una faena total de 3,11 millones de cabezas. La suba fue impulsada principalmente por las exportaciones, que acumularon un crecimiento del 47%, principalmente por mayores ventas a China y una baja base de comparación (el primer trimestre de 2014 habían caído 23,0% interanual).

Pero más allá de esta mejora, todo indica que este año no se observará una recuperación sustancial de la producción bovina. El consumo interno se mantendría en niveles bajos en 2015 debido principalmente a un estancamiento en el poder adquisitivo de la población. También influirá, pero en menor medida, la tendencia de largo plazo de un incremento en el consumo de carne porcina y aviar, en desmedro de los cortes vacunos.
De todas formas, el retroceso sería menor al de 2014, cuando el consumo per cápita cayó un 7,3% debido al fuerte aumento de precios que mostraron los cortes vacunos entre fines de 2013 y principios de 2014 (en parte producto de la devaluación de la moneda).

Por otro lado, se espera que continúe la tendencia positiva en las exportaciones, con un fuerte incremento de las colocaciones a China y en menor medida a Rusia. No obstante, a pesar del menor consumo local, las ventas externas continúan limitadas y aun con un crecimiento estimado en torno al 10,0% este año, representarán apenas un 9,0% de la producción total, muy por debajo del promedio histórico de 15,0%.

Así, el sector tiene la mirada puesta en 2016 ya que un posible levantamiento de las restricciones a la exportación podría cambiar completamente las perspectivas. Si bien en un escenario de recuperación del poder adquisitivo podría esperarse un moderado repunte del consumo doméstico de carne vacuna aun en un escenario de pérdida de participación frente a las carnes porcina y aviar, las mayores perspectivas están en el mercado externo, con la apertura de nuevos mercados.

En este sentido, el mercado internacional muestra excelentes perspectivas. La demanda global se mantiene firme y Argentina se vio beneficiada por la posibilidad de participar de la cuota europea 481 para la exportación de carne de feedlot a un precio muy superior al promedio de exportación y con un arancel de importación de 0% (un cupo de 48 mil toneladas anuales por el que compiten Argentina, Uruguay, Canadá, Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda). Además, un reciente fallo de la OMC ha obligado a la reapertura del mercado de Estados Unidos, tras un bloqueo de 14 años derivado de la aparición de un brote aftosa.

Por la gran tradición ganadera del país y las excelentes condiciones naturales, se descuenta que con mejores condiciones Argentina podría volver a transformarse en un jugador relevante en el mercado de carne bovina a nivel mundial, especialmente si se revisa la política de restricción a las exportaciones.

Además, tras la caída de los precios de los granos, la actividad ganadera se ha transformado en una opción relativamente más atractiva, especialmente tras la recuperación de los precios del ganado en pie observada en los últimos meses.

De esta forma, la ganadería bovina brinda excelentes oportunidades de mediano plazo, pero las mismas se encuentran atadas a la eliminación de las restricciones a la exportación. Dependiendo de las señales que otorguen los principales candidatos, esto podría repercutir en un importante aumento en la inversión y una recuperación del stock ganadero. Sin embargo, difícilmente se observe un impacto positivo en la producción durante 2015, ya que primero será necesario pasar por una fase de retención. Así, la producción bovina volvería a mostrar una caída este año, de alrededor de un 1,0%.

ABC.com

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