El financiamiento, una pieza clave en la campaña agrícola 2019/20

El financiamiento de los insumos de la campaña 2019/20 ocupa el centro de la escena de la agricultura argentina. Sucede que prácticamente desaparecieron muchas facilidades de pago existentes en ciclos anteriores por la incertidumbre de la economía interna y por la volatilidad externa, sumada a los interrogantes políticos y a las altísimas tasas.

En ese contexto, muchos productores debieron hacerse cargo de generar todo o parte del capital de trabajo que otros años se reemplazaba por crédito comercial o bancario, con cancelación a la cosecha.

Se calcula que el monto total de los insumos agrícolas empleados en la Argentina asciende a alrededor de 10.000 millones de dólares, de los cuales se financió el 70% históricamente. Mucha plata. En otras palabras, se acabó el esquema por el cual algunos productores preferían no arriesgar capital propio en la agricultura y entregaban cheques posdatados en pesos para la época de cosecha a una agronomía conocida o a la cooperativa, aunque pagando cierto interés.

Por el contrario, este año algunos productores se vieron obligados a vender hacienda para pagar los insumos agrícolas al contado. Otros dejaron de efectuar retiros y recurrieron a reservas. Los más ilíquidos alquilaron algunos lotes para conseguir recursos y otros hicieron arreglos a porcentaje con agronomías, liquidando los resultados de acuerdo con el aporte de cada uno. En estos casos, el cultivo de elección es la soja, por su menor necesidad de insumos.

Ventas pesificadas calzadas

Los que tienen grano de la campaña 2018/19 en el silo pueden recurrir al canje convencional por insumos o a operaciones pesificadas calzadas. Por ejemplo, se puede soja para fin de año a un precio mayor que el disponible y con ese importe se cancela el pago de semillas y agroquímicos en la misma fecha, aunque con un recargo financiero. Esa modalidad de venta y compra simultánea generalmente permite entregar menos de grano que si la operación se hubiese hecho esta semana, por el pase positivo del mercado a término y porque los grandes proveedores de insumos acceden a tasas de financiamiento más convenientes que las que consigue el productor individual.

Tarjetas agro

Algunas tarjetas agropecuarias han perdido participación en las compras de los productores porque los cupos se mantuvieron y aumentaron los importes por pagar, por lo que algunas veces no alcanzaban para todo lo que se debía adquirir. También se observan menos convenios entre algunas entidades financieras y empresas de insumos.

Dentro del abanico disponible de tarjetas para financiar la compra de insumos agrícolas, sobresale Procampo, que ofrece un plazo de pago de 180 días con una tasa del 25%. Por su parte, el Banco Francés y el Santander proponen 120 días libres con una tasa del 30% durante dicho periodo. Hay que tener presente que las tasas fuera de convenio de las tarjetas agropecuarias no bajan del 60-65 %, con excepción del Banco Nación.
Otras alternativas de financiamiento, como la negociación de cheques posdatados en los bancos, resultan caras. En este sentido, menos costosa es la venta de cheques en la Bolsa con el aval de una sociedad de garantía recíproca. Con plazos de hasta 360 días, se puede negociar una tasa del 49% aproximadamente.

En el mercado también se ofrece financiación de insumos en dólares, con una tasa anual de un dígito, pero los productores se muestran renuentes a tomarla por grandes volúmenes.

Sector Agropecuario

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