Control biológico aplicado en horticultura: ¿Cómo vigilar las plagas?

Liliana Viglianchino, Ingeniero Agrónoma del INTA Mar del Plata, en diálogo con Sector Agropecuario explica en qué consiste el control biológico aplicado en horticultura.

 

Debido a la importancia sobre el control de plagas con el empleo de enemigos naturales que reducen las aplicaciones de insecticidas -seleccionando otros de mayor inocuidad- desde INTA Balcarce recomiendan el Control Biológico con el propósito de reducir la abundancia de las plagas para evitar el daño económico.

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es un sistema de manejo que utiliza de forma compatible todas las técnicas y herramientas disponibles para el control de plagas con el objetivo de mantenerlas por debajo del nivel de daño económico. Además, con este manejo –aplicable a todo tipo de hortalizas- se puede usar un 70% menos de agroquímicos respecto a un manejo sólo con control químico convencional donde el uso indiscriminado de plaguicidas tóxicos y persistentes conduce a profundizar el impacto negativo sobre el ambiente.

Según la Ing. Liliana Viglianchino de INTA Mar del Plata, una táctica útil para el control de plagas que se
encuentra dentro del MIP, es la de Control Biológico Aplicado en horticultura, que se diferencia del control natural, ya que ocurre con la intervención humana. Además recalcó que “es favorable a una producción de menor impacto ambiental, con futuro promisorio a mediano y largo plazo sobre la relación costo/beneficio”.

La especialista subrayó que los enemigos naturales comprenden un importante número de organismos que interactúan de formas diversas con el insecto plaga y aclaró que un concepto erróneo es que la práctica de liberaciones de enemigos naturales, se adopta fácilmente si implica menos costos que el control químico. “Si bien la inversión económica es mayor en un año, la ganancia ambiental y de conservación de recursos ecosistémicos compensa dicho gasto en el mediano a largo plazo”, afirmó.

Siguiendo el mismo eje, la técnica de INTA diferenció tres vías dentro del Control Biológico Aplicado. Una vía es la introducción o importación de enemigos naturales, que es el control clásico y se basa en la identificación de un enemigo natural que controle a la plaga en cuestión en la zona de origen y en la introducción en la nueva localidad. El objetivo es que una vez introducido el controlador, pueda establecerse y mantenga permanentemente a la plaga por debajo del nivel de daño económico.

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es un sistema de manejo que utiliza de forma compatible todas las técnicas y herramientas disponibles para el control de plagas con el objetivo de mantenerlas por debajo del nivel de daño económico. Además, con este manejo –aplicable a todo tipo de hortalizas- se puede usar un 70% menos de agroquímicos respecto a un manejo sólo con control químico convencional donde el uso indiscriminado de plaguicidas tóxicos y persistentes conduce a profundizar el impacto negativo sobre el ambiente.

Según la Ing. Liliana Viglianchino de INTA Mar del Plata, una táctica útil para el control de plagas que se encuentra dentro del MIP, es la de Control Biológico Aplicado en horticultura, que se diferencia del control natural, ya que ocurre con la intervención humana. Además recalcó que “es favorable a una producción de menor impacto ambiental, con futuro promisorio a mediano y largo plazo sobre la relación costo/beneficio”.

La especialista subrayó que los enemigos naturales comprenden un importante número de organismos que interactúan de formas diversas con el insecto plaga y aclaró que un concepto erróneo es que la práctica de liberaciones de enemigos naturales, se adopta fácilmente si implica menos costos que el control químico. “Si bien la inversión económica es mayor en un año, la ganancia ambiental y de conservación de recursos ecosistémicos compensa dicho gasto en el mediano a largo plazo”, afirmó.

Siguiendo el mismo eje, la técnica de INTA diferenció tres vías dentro del Control Biológico Aplicado. Una vía es la introducción o importación de enemigos naturales, que es el control clásico y se basa en la identificación de un enemigo natural que controle a la plaga en cuestión en la zona de origen y en la introducción en la nueva localidad. El objetivo es que una vez introducido el controlador, pueda establecerse y mantenga permanentemente a la plaga por debajo del nivel de daño económico.

 

 

Sector Agropecuario

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