Carne vacuna: Precios relativos y un mito cultural

Una parte importante de los bienes que forman parte de la canasta alimentaria reflejan una evolución muy superior en la variación de su valor respecto al de la carne vacuna, concepto completamente opuesto al que a veces queda instalado en la opinión pública. Éste se encuentra atrasado respecto a la variación acumulada de todos los bienes y servicios de la economía desde el año 2011 hasta la actualidad en un 22%.

La historia reciente, caracterizada por un importante nivel de variación positiva en los valores corrientes de los bienes y servicios de la economía, plantea la necesidad de analizar la evolución de algunos precios relativos y de esta manera interpretar, con fundamentos válidos, el comportamiento que han experimentado en la economía.

En virtud de las preferencias alimentarias de los consumidores argentinos y el lugar privilegiado que ocupa en la dieta de la mayoría de los hogares, la carne vacuna representa uno de los bienes más “sensibles” desde una óptica político-institucional, por lo que el estudio de su evolución permitirá clarificar algunos conceptos instalados en la opinión pública.

La idea generalizada sobre la evolución del precio de la carne vacuna al consumidor y su encarecimiento en términos relativos respecto a otros bienes, se encuentra instalada por la importancia que tiene en el gasto total de las familias el producto considerado. En tal sentido, el objetivo del presente informe es mostrar la evolución de algunos bienes representativos respecto a la carne vacuna.

Al mismo tiempo, a partir de los datos obtenidos durante los últimos 9 años, se presenta la evolución anual en el IPC-CREEBBA y se compara con la cotización de la carne vacuna.

Otros bienes: evolución preciosrelativos 2011 – 2019

Se toman algunos bienes que componen la canasta de bienes y se presenta, en el Tabla 1, la evolución de sus precios relativos respecto al valor promedio por kilo de los 6 cortes de carne vacuna más consumidos (asado, bola de lomo, cuadrada, cuadril, vacío y picada).

Los datos del cuadro de referencia se interpretan como la relación entre el valor promedio anual de los bienes considerados respecto al valor promedio anual de la carne vacuna. Por ejemplo, un kilo de pan en el año 2011 equivalía al valor de 0,18 kilos de carne vacuna en ese mismo período.

Actualmente el mismo producto equivale hoy al valor de 0,34 kilos de carne vacuna.

En el caso del aceite la misma comparación refleja un incremento superior al 100%. Todos los productos alimenticios considerados evidencian un encarecimiento respecto al valor de la carne vacuna, desde un 8% en el caso del pollo hasta un 120%. Con el objeto de incorporar otros productos ajenos a la canasta alimentaria se incluyó un bien electrónico como el televisor. El mismo refleja, desde el inicio de la serie, un incremento cercano al 50% respecto al valor promedio de la carne
vacuna.

Lo anterior demuestra que una parte importante de los bienes que forman parte de la canasta alimentaria expresean una evolución muy superior en la variación de su valor respecto al valor de la carne vacuna, concepto completamente opuesto al que a veces queda instalado en la opinión pública.

IPC y carne vacuna

Para interpretar de manera integral la comparación entre la evolución de los precios de todos los bienes y servicios y el valor de la carne vacuna se considera la evolución del IPC en el período 2011-2019. En el Tabla 2 se puede apreciar la evolución de ambos indicadores y en la columna de la derecha se refleja la diferencia anual entre ambas series.

En los 3 primeros años del período considerado existe un atraso en la variación del valor de la carne vacuna acumulando una diferencia negativa del 45%, mientras que en los dos años siguientes se observa una diferencia acumulada positiva del +52%. A partir del año 2016 vuelve a reflejarse un atraso respecto al resto de los bienes y servicios. En el acumulado durante todo el período se observa una diferencia negativa del 22%.

Como conclusión se puede afirmar que existe una diferencia acumulada desde el año 2011 hasta la actualidad en ese porcentaje. Es decir el valor de la carne vacuna se encuentra atrasado respecto a la variación acumulada de todos los bienes y servicios de la economía desde el año 2011 hasta la actualidad en un 22%.

La percepción del consumidor promedio se asocia a un período corto de tiempo hacia atrás, en lo que se podría definir como de memoria corta y percibe las variaciones nominales solamente de los últimos períodos, mientras que lo que sucede en los anteriores le resulta difícil de incorporar en la formación de opinión.

Por esta razón, en un producto tan importante en la canasta alimentaria, cuando existen modificaciones positivas en su valor, le parece que difiere respecto a la variación en otros bienes y servicios. Lo anterior demuestra que esto no sucede y que en el largo plazo las variaciones tienden a compensarse, o incluso atrasarse, como se observa en el caso de la carne vacuna en un comportamiento de rezago respecto a otros productos para el período analizado. No existen estudios que lo demuestren, pero esta situación podría estar asociada a escenarios de liquidación (mayor oferta) y retención (menor oferta), pero esto excede el tratamiento del presente
informe.

Para mostrar la evolución en términos reales del valor de la carne vacuna se presenta en el Gráfico 2 ajustado por IPC-CREEBBA el valor desde el año 2011 hasta la actualidad. Se observa que no existen variaciones significativas, incluso el valor actual es inferior al del inicio de la serie, porque se confirma lo demostrado anteriormente en términos de atraso respecto al resto de los bienes.

Conclusiones

La evolución de las principales variables de la macroeconomía durante los últimos años, generaron modificaciones sustanciales en los precios de todos los bienes y servicios. La conclusión que la carne vacuna está “cara” respecto a los demás bienes queda demostrado que es, en principio, una afirmación apresurada. Los resultados obtenidos precedentemente reflejan que, para el caso de la carne vacuna, durante los últimos 9 años en promedio presenta un atraso considerable, por lo que se puede afirmar que su valor mantiene evolución inferior al resto de los bienes de la economía.

De todas maneras, se puede aceptar que los consumidores perciban un impacto mayor a otras variaciones dada la alta participación de la carne vacuna en el gasto total en alimentos. En un escenario de caída general del poder adquisitivo del salario, esta situación podría ser interpretada como un incremento aislado, aunque el informe demuestra que incluso es menor al resto.

Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca

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