“Anegamientos y recomposición de la oferta forrajera en los tambos”

Desde hace algunos años, el incremento de las precipitaciones, el cambio en los modelos
productivos y la falta de infraestructura adecuada están generando inconvenientes en las empresas
agropecuarias de la región.

En este sentido, uno de los aspectos que reviste mayor preocupación es el
ascenso de napas y los frecuentes anegamientos de campos que generan pérdidas totales y parciales
de los cultivos, tanto agrícolas como los destinados a la alimentación animal.

La región es, todavía hoy, uno de los bastiones de la lechería nacional con aproximadamente
1400 tambos, que representan cerca del 50 % de los existentes en la provincia y el 16 % a nivel nacional.
Córdoba posee alrededor del 30 % de los tambos y de la producción nacional de leche, un dato que no
es menor.

La alimentación de la vaca lechera es un “combo” conformado por alfalfa, ensilaje de planta
entera de maíz y/o sorgo, granos y subproductos.

Los dos primeros son producidos en el propio campo, mientras que el resto es comprado. Esto es muy importante ya que, uno de los aspectos que definen la eficiencia de las empresas tamberas es la cantidad de alimento que producen y aprovechan en relación al que compran y cuánta leche son capaces de producir a partir de cada uno.

Una verdad universal indica que “todo alimento producido eficientemente es más económico
que el que se compra”. Es por ello que las empresas tamberas de nuestra región apoyan su esquema
productivo sobre la alfalfa para producir leche, ocupando entre el 50 y 60% de la superficie de sus
campos con este cultivo.

Los inconvenientes mencionados anteriormente, provocaron pérdidas de alfalfas en muchos de
los tambos de la zona generando complicaciones productivas y financieras de mayor o menor
magnitud. Esta situación hace pensar sobre la posibilidad de reemplazar parte de la superficie
destinada a la alfalfa por otras alternativas forrajeras más tolerantes a los anegamientos y que
otorguen mayor estabilidad a la producción de alimentos propios.

En esta línea, el pasado jueves 16 de marzo, se realizó una jornada de capacitación para
profesionales asesores de tambo, con el objetivo de presentar y discutir diferentes alternativas
forrajeras como complemento de la alfalfa pura y de esa manera pensar en conjunto soluciones para
el productor.

Participaron de la misma cerca de 30 profesionales, los que, en primera instancia,
presenciaron dos exposiciones: una referida a la problemática causas y consecuencias y otra enfocada
a las alternativas forrajeras a utilizar como complemento de la alfalfa. En la segunda parte de la jornada,
los profesionales se separaron en cuatro grupos para trabajar en un taller donde la consigna que sirvió
de disparador de la discusión fue la de elegir las especies y mezclas forrajeras que se adapten a tres
condiciones de ambiente que presentaba un campo de la zona tomado como referencia.

Caso de análisis:

En la tabla 1 se presenta parte de la información que sirvió para el análisis.

En base a la caracterización anterior, los profesionales analizaron, discutieron y propusieron las especies y mezclas forrajeras para cada uno de los ambientes y el costo de semilla expresado en dólares por hectárea (u$s/ha).

El resultado del trabajo realizado se presenta en la tabla 2. Tabla 2: Propuestas de cada grupo en base al tipo de ambiente: especies, densidad de siembra y costo de semillas por ha.

Si bien hubo semejanzas, cada grupo elaboró alternativas diferentes y todas válidas. Además de las recomendaciones mencionadas en la tabla 2, también se hicieron observaciones referidas a la siembra propiamente dicha, entre las más importantes podemos rescatar:

 Es muy importante identificar ambiente lote por lote y, de esta manera, elegir las especies y mezclas que mejor se adapten a la condición observada.

 Realizar las mezclas previamente a la siembra y no dentro del cajón sembrador.

 Las mezclas deberían seguir un patrón leguminosas alfalfa y tréboles se mezclan por un lado y se siembran con el cajón alfalfero. Las gramíneas deben mezclarse por otro lado y sembradas con el cajón grande.

 Tener en cuenta que las diferentes especies tienen diferente peso específico. Razón por lo que es conveniente colocar menos semilla, para recargar el cajón sembrador en más oportunidades.

 Mientras se siembra es importante ir mezclando las diferentes especies para evitar la estratificación de semillas que se produce por el propio movimiento de la sembradora.

 Estas semillas NO nacen con la humedad del suelo producto de la pasada lluvia si no del próximo chaparrón. Dicho de otro modo, no clavemos la sembradora buscando humedad. Las semillas de estas especies son pequeñas por lo que la profundidad de siembra debe estar entre 1 a 1,5 cm. Se debe considerar no solo la profundidad, sino también la tierra que se acumula por sobre la semilla colocada por las ruedas tapadoras.

 Regular y controlar los kilogramos de semilla que efectivamente se están sembrando.

Todos estos aspectos deberán ser tenidos en cuenta para lograr un adecuado stand inicial de plantas y de esta manera lograr una muy buena pastura. Como siempre sugerimos, debe consultar con su Ingeniero Agrónomo de confianza para analizar su situación particular y poder así elegir la mejor alternativa. Una de las exposiciones la llevó adelante el Med. Vet. Felix Roumieu de la empresa Gentos. Vale aclarar que también participaron profesionales de BARENBRUG PALAVERSICH y GAPP, todas empresas vinculadas a la producción y comercialización de semillas forrajeras.

INTA

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