Resistencia de endoparásitos a los antihelmínticos en bovinos

Uno de los aportes enriquecedores que tuvo el XXVI Congreso de Aapresid en materia de sanidad ganadera estuvo a cargo del doctor César Fiel, investigador y profesor en el Área de Parasitología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil, quien aportó datos reveladores sobre la resistencia a los antihelmínticos en los endoparásitos de los bovinos. Fiel definió este fenómeno como el desenlace de una brutal selección medicamentosa que abarca principalmente al grupo con mayor presencia (85%) en el mercado, las avermectinas (antiparasitarios endectocidas); y en menor medida a los benzimidazoles, que son dos de los tres grupos químicos indicados para el tratamiento de los parásitos internos de los bovinos.

Tras esa caracterización, se refirió a la evolución nacional producto de dos relevamientos publicados con algo más de una década de separación (2006 y 2017) en más de 60 establecimientos distribuidos en el NEA y Pampa húmeda. Allí se observó el incremento de los campos afectados (de 64% a 95%), el aumento de los niveles de resistencia por principio químico y de los géneros parasitarios que la presentan, así como los casos de resistencia múltiple a Ricobendazole e Ivermectina (26%). Por el momento, en nuestro país, no se ha comprobado resistencia antihelmíntica al Levamisole.

“Ante la presencia de Resistencia a las avermectinas, y por fuera de su impacto en el control, surge el interrogante referido a su importancia económico-productiva. De manera que, poco tiempo después de las primeras comunicaciones de resistencia en bovinos, se iniciaron los estudios destinados a determinar su impacto económico en sistemas pastoriles donde la elección de un principio activo con resistencia, pone en juego la mitad de la respuesta -en términos de ganancia de peso- esperable al tratamiento”, apuntó.

Por otro lado, observó que una situación similar en animales destinados al engorde a corral compromete las ganancias de peso en casi un 10% a manos de los parásitos resistentes en los primeros 75 días de encierre.

“La resistencia antihelmíntica se transmite genéticamente a la descendencia, de manera que, una vez instalada, las posibilidades de reversión son remotas, aunque se abandone la utilización de los principios activos por décadas. En tales condiciones, resulta ineludible el conocimiento de la situación (y dimensión) de la resistencia a los antihelmínticos en cada establecimiento ganadero, al momento de iniciar el monitoreo de tropas como parte de un control parasitario sustentable”, afirmó.

De este modo, Fiel detalló dos escenarios para el control parasitario en rodeos de recría sobre base pastoril:

1- El tradicional, que consiste en el Monitoreo de tropas en el período que va desde el destete hasta la primavera vegetal, que a través del análisis de materia fecal (10 animales por tropa) establece la necesidad de desparasitar. “Si bien constituye un avance en el control sustentable de las infecciones parasitarias, su eficacia puede ser afectada significativamente sino se conoce cómo funcionan los diferentes grupos químicos en el sistema de producción”, dijo.

2- El conocer el Estatus de resistencia antihelmíntica de los tres grupos químicos disponibles como paso previo, de forma tal que, definida la necesidad de desparasitar a través del monitoreo de tropas, se utilicen aquellos grupos químicos de probada eficacia clínica.

Luego de determinadas las drogas eficaces, se recomienda su utilización dentro de un programa de rotación de principios activos, como forma práctica de reducir los riesgos de generar resistencia.

Ante esos escenarios, señaló que surge la necesidad del diagnóstico de cargas parasitarias en base al análisis de materia fecal como un instrumento básico en la detección de resistencia a los antihelmínticos; de parasitosis subclínicas, y necesidad de aplicar el tratamiento antiparasitario (Monitoreo periódico de tropas); y la elección del grupo químico basado en la sensibilidad parasitaria, espectro y acción antihelmíntica. “En este contexto, resulta oportuno plantear hacia donde apuntan los desarrollos de nuevos productos y las líneas de investigación”, expresó.

Al respecto, consideró que no se avizora el desarrollo de nuevos grupos químicos para el control de nematodos en grandes animales, más allá de la aparición hace más de cinco años del grupo aminoacetonitrilo, con el principio activo Monepantel (indicado exclusivamente para ovinos).

“La Industria farmacéutica apunta al desarrollo de nuevas formulaciones que combinan principios activos alcanzados por la resistencia antihelmíntica con otro que no la presenta. El fundamento de las combinaciones es complementar la falta de eficacia del producto afectado por la resistencia con la acción del otro, lo que a prima facie tiene una lógica incontrastable, pero representa un alto riesgo de generar resistencia múltiple si se utiliza irracionalmente, sin asistencia profesional”, explicó.

Fiel puso de relieve que los esfuerzos en investigación apuntan a optimizar las vías de administración de los antihelmínticos para lograr una mejora en la eficacia de las drogas jaqueadas por la resistencia, y que se inició una línea de trabajo basada en el conocimiento del comportamiento parasitario en animales y pastura (refugio) y las posibilidades que ofrece dicha dinámica para reemplazar las poblaciones de parásitos resistentes por sensibles a los antihelmínticos.

“Las bases de esta investigación se asientan en algunas “debilidades” que presentan los parásitos en su relación con el medio ambiente (pastura), que permitirían el recambio de poblaciones de lombrices resistentes por otras sensibles a través de animales ’portadores’”, dijo, y apuntó las evidencias generales que arrojaron estos trabajos:

1-Los parásitos gastrointestinales de los bovinos se encuentran en baja cantidad hacia fines de verano en las pasturas donde irán los terneros recién destetados.

2-Esos pocos parásitos “sobrevivientes” al verano constituyen el “pie de Infección” de los destetes sobre el cual sería posible “refundar” la nueva camada parasitaria, base de la parasitosis otoño-invernal que, como ya sabemos, acarrea el “efecto productivo” tan temido.

3-Tal reconstrucción de la población parasitaria insume inicialmente unos 2-3 meses (dependiendo de las lluvias) y la cantidad de lombrices generada en esa primera camada constituye 2/3 de los parásitos que tendremos el resto del año.

4-En tal condición, los animales destetados y expuestos a una población de “lombrices resistentes” reciclarán solo parásitos resistentes año tras año.

“Por lo tanto, el escaso refugio parasitario (pastura) al momento del destete, constituye también un contexto epidemiológico propicio para desarrollar una alternativa de manejo que permita la recuperación de la eficacia de los antihelmínticos”, analizó.

De esta manera, comentó que los terneros de destete en establecimientos de cría donde las lombrices son probadamente sensibles a los antihelmínticos, pueden generar una rápida contaminación de la pastura y, por competencia, favorecer los recambios masivos del refugio hacia poblaciones mayoritariamente sensibles. Este principio –dijo– fue probado experimentalmente con infecciones artificiales en corderos de destete sobre el gusano rojo del cuajo (Haemonchus) resistente a benzimidazoles y en bovinos sobre Cooperia, el género parasitario más resistente a la Ivermectina.

“Los trabajos en ejecución, apuntan a la búsqueda de alternativas prácticas que faciliten la recuperación de la eficacia antihelmíntica”, concluyó.

 

Aapresid

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