La cosecha triguera sorprendió en Entre Ríos, con muy buenos rindes

Los picos de rendimiento superaron los 60 quintales cerca de Gualeguaychú. Los asesores dicen que hubo un bajo impacto de enfermedades y un “coeficiente térmico” casi ideal.

En los lotes entrerrianos, la cosecha de trigo terminó hace solo unos días y el balance es muy positivo. En los campos cercanos a Gualeguaychú dicen que es la mejor trilla de los últimos 15 años y la producción también fue buena cerca de Victoria, aunque con mayores pérdidas por las heladas tardías de octubre y el granizo.

“En un campo de 300 hectáreas, cerca de Gualeguaychú, el promedio fue de 47 quintales de rinde por hectárea, con picos de más de 50 quintales”, le contó a Clarín Rural el asesor Rolf Müller.

Más al norte también cosechó unas 600 hectáreas con un rendimiento medio de 40 quintales. “Fue más bajo porque tuvimos problemas puntuales con densidad de plantas en un lote, pero los rindes también fueron muy buenos”, aseguró.

En el sudeste de Entre Ríos, esta campaña se alinearon todos los planetas. Müller recordó que se sembró en la ventana de siembra ideal y en el invierno la humedad fue la justa. Después, cuando parecía que la continuidad de las lluvias iba a provocar problemas por enfermedades, de golpe se cortaron las precipitaciones en agosto y septiembre. Y en la etapa decisiva de llenado de granos, los días fueron frescos. “En nuestra zona se dio el mejor coeficiente término de los últimos años y encima ahora hay buenos precios”, reconoció el asesor.

En un informe especial de la Guía Estratégica del Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario, se destaca la campaña que lograron los productores entrerrianos. “Se ven rindes puntuales inéditos, que que han superado los 60 quintales e incluso los 70 quintales por hectárea. La amplitud térmica y las bajas temperaturas que han acompañado al ciclo del trigo, sin los efectos negativos de heladas, han permitido que se hayan expresado rindes del más alto nivel”, señalan los técnicos de la entidad.

Pero, como en cada ciclo, también hay zonas en las que hubo más dificultades. En el sudoeste de Entre Ríos, por ejemplo, definen la campaña como buena. “No fue excelente porque tuvimos el problema del granizo y sobre todo la helada del 2 de octubre que provocó daños en muchas plantas”, explicó Henri Vicentín, asesor del CREA Montoya.

Mirando la planilla de excel de los productores CREA de esa región, que incluye unas 4.000 hectáreas cercanas a Victoria, Diamante y Nogoyá, Vicentín precisa que el rendimiento medio fue de 38 quintales por hectárea, un 10% por encima del promedio habitual. “Tuvimos picos altos, de más de 50 y hasta 60 quintales. En general, los rindes están 7 u 8 quintales por encima del ciclo anterior”, indicó.

Es que el año pasado, los productores entrerrianos -también los del sur de Santa Fe- tuvieron que hacer hasta tres aplicaciones para controlar enfermedades como la roya, la roya amarilla y la anaranjada. Este ciclo, en cambio, con una aplicación fue suficiente. “La campaña pasada fue cálida y muy húmeda en el invierno y la primavera, lo que favoreció el desarrollo de hongos”, recordó Vicentín.

La Bolsa de Cereales de Entre Ríos informó hace unos días que la cosecha triguera finalizó en la provincia y hasta mediados de noviembre proyectaba una media de rinde de 3.750 kilos por hectárea, que es un 48% más que los rendimientos de la campaña pasada (2.523 kilos por hectárea).

 

 

Clarín Rural

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