El Senado aprobó la emergencia económica para la producción citrícola por un año

El impacto de los altos costos de producción y la elevada presión impositiva dificultan la actividad del sector. La medida alcanza a los productores de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta.

La cadena citrícola se suma a las economías regionales en emergencia económica, financiera, productiva y social. Es por eso que el Senado de la Nación aprobó por unanimidad la emergencia por el término de un año, abarcando a los productores de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta. También se avaló otro proyecto para sumar a la medida a los productores de Buenos Aires y Catamarca.

Este había sido uno de los reclamos que realizaron los productores durante la protesta realizada semanas atrás en Plaza de Mayo, junto a los representantes de la producción de peras y manzanas, quienes recibieron una prórroga por un año de la emergencia hasta mayo de 2020.

La emergencia faculta al gobierno a otorgar regímenes especiales de prórroga y moratorias para el pago de las obligaciones impositivas y de la seguridad social por parte de AFIP y ANSES

Además, durante la emergencia quedará suspendida la iniciación de los juicios de ejecución fiscal y medidas preventivas para el cobro de los impuestos y obligaciones de la seguridad social, adeudados por los productores.

En sus discursos, la mayoría de los senadores coincidieron que hay que implementar mecanismos con la intención de «paliar la situación de crisis prácticamente terminal que está viviendo esta cadena productiva».

En la actualidad, Argentina es el octavo productor mundial de cítricos y las exportaciones aproximadamente alcanzan los 767 millones de dólares al año, con casi 100 mil personas trabajando directa e indirectamente en esta actividad.

Los productores citrícolas habían expresado su preocupación ya que sufren el aumento de los costos de producción, altas tasas de financiamiento y elevada presión impositiva. A todo esto hay que agregarle la distorsión en la cadena de comercialización, con productores que perciben un precio muy bajo por su producción, y en la góndola el consumidor abona precios elevados por los alimentos.

Los reclamos de los productores

En un comunicado de prensa, las entidades que representan más del 90% de la exportación argentina de frutas frescas -cítricos, manzanas, peras, arándanos y cerezas- y que generan más de 150.000 puestos de trabajo, expresaron que atraviesan una «crisis terminal».

Estos sectores, que exportan valor agregado argentino a más de 70 países y con ingreso de divisas al país por más de 1.900 millones de dólares, atraviesan serios problemas de competitividad. Ante esta situación, «apelamos a que en lo inmediato se produzcan estos cambios solicitados y se evite así un daño mayor», tal como manifestaron los representantes de las cámaras frutícolas FEDERCITRUS -cítricos-, CAFI -peras y manzanas-, ABC -arándanos- y CAPCI -cerezas-.

En 2008, el sector había alcanzado 1.500.000 toneladas de fruta de exportación, mientras que en 2017 la cifra fue de 750.000 tn.; es decir, se perdió el 50% del volumen exportado

«Existe potencial para crecer, pero necesitamos medidas que nos hagan competitivos y que incentiven a los sectores a invertir generando más puestos de trabajo y mejorando las economías de las provincias, en muchos casos con altos índices de pobreza», dijeron los representantes de las cámaras frutícolas.

En el comunicado reclaman al gobierno la eliminación de las retenciones e incrementar a sus valores originales los reintegros de las posiciones del Capítulo 8 de la Nomenclatura Común del Mercosur. El sector frutícola sostiene que la vuelta de las retenciones, la baja de los reintegros a las exportaciones y el aumento de los costos «golpean fuertemente a toda la actividad que son motor de las economías regionales de nuestro país».

Infobae

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