Crecimiento paulatino de la producción ganadera en la Cuenca del Salado

En una región donde la actividad ganadera se basa puntualmente en el aprovechamiento de pastizales naturales muy poco productivos se incrementó en gran medida la producción, que alcanzó los 157 kg de carne/ha. Para que nos brinde más detalles sobre el tema, convocamos a Matías Bailleres quien pertenece al INTA Cuenca del Salado en la Agencia de Extensión Rural (Chascomús).

Aseguró que el productor está confiado y se arriesga a invertir en más y mejores tecnologías y eso se traduce directamente en mejor calidad de producción.

A nivel técnico considera que estás inversiones les permiten mantener y organizar un determinado módulo de invernada (desligar al ternero del destete tradicional y «guardarlo» para sumarle kilos de la manera más económica y rentable posible como utilizando bien las pasturas y la suplementación). Esto incluye tanto a los machos como a las hembras, en un circuito de invernadas cortas para evitar la concentración de camadas y hacer más elástico el sistema.

La oferta forrajera es muy variable sobre todo en un año con estaciones tan cambiantes y problemáticas. Es por ésto que se tienen muy en cuenta los cambios climáticos que son los que determinan (en mayor o menor medida) la calidad de la producción.

Por su parte, el manejo de pastoreo es con parcelas de unos pocos días de permanencia (uno o dos días). A fin de lograr el máximo aprovechamiento del pasto producido con descansos largos para favorecer el rebrote. En invierno, por ejemplo, exigen que el animal consuma todas las pasturas y deje muy poco remanente para evitar un déficit de calidadEn esta época de primavera aconseja tomar ciertos recaudos (por la afloración de gramínea) y dejar que el animal «elija un poco más». Tener una presupuestación del forraje en un futuro, para fraccionarlo y predecir cualquier cambio que perjudique a los niveles de producción. «Se trata de capitalizar toda la producción de primavera alternando diferentes manejos que mejoren el producto final», agregó.

En cuanto al manejo de los terneros realizan el cuidado clásico acompañado por un Plan Sanitario convencional de estricto control de parásitos.

A modo de resumen, la investigación hasta el momento ha arrojado resultados positivos para el sector. Con un promedio de 570 kg de carne /ha, en un lapso de 7 años de trabajo, y una variación aproximada de 120 kg. Lo que refleja a las claras una gran estabilidad en el sistema, que esperamos se mantenga.

Sector Agropecuario

 

 

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