Controlan una grave enfermedad en semillas de soja

Con una novedosa tecnología, investigadoras de la UBA y de la UTN redujeron hasta un 80% la infección del complejo de hongos Diaporthe/Phomopsis, responsable de grandes pérdidas económicas en el cultivo. Destacan la inocuidad ambiental de esta alternativa sanitaria.

En el 2015, investigadoras de la UBA y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) controlaron con la tecnología del plasma frío hasta el 100% de la infección por el hongo Fusarium en granos de soja. En un estudio reciente, aplicaron esta técnica al complejo fúngico Diaporthe/Phomopsis, responsable de grandes pérdidas económicas en semillas de la misma oleaginosa. ¿El resultado? Eliminaron hasta el 80% del patógeno.

El uso de plasmas aumentó el vigor y poder germinativo de las semillas, y favoreció el desarrollo general de las plantas. A la luz de estos resultados alentadores, y por ser una metodología ‘limpia’, buscan utilizar los plasmas fríos para el manejo integrado de plagas tanto en la producción tradicional como en la orgánica.

La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y la UTN Regional Venado Tuerto desarrollaron y utilizaron plasmas fríos, con excelentes resultados en el control sanitario de semillas de soja. “El plasma se genera a partir de un gas, oxígeno o nitrógeno gaseoso, que recibe descargas eléctricas. Como esto sucede a temperatura ambiente y presión atmosférica, además de tratar y mejorar el desarrollo de las semillas, controlamos los efectos negativos de los patógenos”, explicó Karina Balestrasse, investigadora del Conicet y docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA.

“Aplicamos plasma a un lote de semillas infectadas en un 20% por diversas especies del complejo fúngico Diaporthe/Phomopsis y bajamos los valores a un 4%. Esto representó un 80% de control. Además, analizamos el ciclo completo de las semillas de soja tratadas con plasma y obtuvimos un significativo incremento en el número de vainas y granos por planta de soja”, resaltó Cecilia Pérez Pizá, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA y estudiante de doctorado de la Escuela para Graduados ‘Alberto Soriano’ de la misma institución. Estos resultados están publicados en la revista científica Innovative Food Science & Emerging Technologies.

Además, Pérez Pizá contó que las infecciones que causa el complejo Diaporthe/Phomopsis se relacionan con el exceso de lluvia y generan notables pérdidas económicas. “Los hongos se dispersan eficientemente de un campo a otro al sembrar semillas infectadas. Según las especies del complejo fúngico que estén causando las infecciones, se producen diversas enfermedades a lo largo del cultivo”.

Plasma para el ambiente

Por su parte, Balestrasse señaló que al aplicar el plasma frío a las semillas consiguieron un mejor control sanitario, en comparación con los tratamientos que usualmente se emplean para solucionar este problema. “Además de ser más efectiva para combatir las infecciones fúngicas y mejorar la calidad de los lotes de semillas, esta técnica es ‘amigable con el ambiente’. A diferencia de los fungicidas, el plasma frío no contamina el ambiente ya que no deja residuos tóxicos ni en las semillas ni en los campos”.

En este sentido, Balestrasse añadió: “El efecto del plasma se produce sobre el metabolismo y sobre las estructuras biológicas de los patógenos en cuestión, sin dejar compuestos tóxicos en las semillas, por lo tanto, no hay efectos residuales sobre el ambiente. Esto nos abre muchas líneas y posibilidades para su futuro uso, como por ejemplo la producción orgánica. Además, ya estamos analizando el control de Fusarium en semillas de trigo. Tenemos muchas ideas para esta tecnología”.

Un mundo de posibilidades

El grupo interdisciplinario que integran Balestrasse y Pérez Pizá también lleva adelante una línea de investigación enfocada en el control integrado de plagas. “Se realizaron ensayos contra gorgojos y se logró una mortalidad del 100% con dosis aun menores a las necesarias para los complejos fúngicos. Además de actuar en tiempos reducidos, no afecta la calidad de la harina”, le contó Karina al sitio de divulgación científica Sobre La Tierra.

Si bien las investigadoras trabajaron a nivel de laboratorio, aseguraron que la tecnología es fácilmente escalable, posee un costo razonable y consume la misma cantidad de energía que una heladera hogareña. “Se la podría emplear en lotes pequeños de semillas o en toneladas de granos. Al aumentar los equipos generadores de plasma enserie, podríamos incrementar los volúmenes de material a tratar”.

“El próximo paso será probar la técnica a escala de campo o de parcela. Para este próximo objetivo esperamos contar con la colaboración y el apoyo de empresas semilleras”, dijeron esperanzadas las investigadoras.

 

 

Sebastián M. Tamashiro
SLT-FAUBA

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