Combo malezas y excesos redujo el uso de siembra directa en la última campaña fina

La adopción de siembra directa fue del 85%, 4 puntos porcentuales por debajo del valor correspondiente a la campaña 2017/18.

Desde el Departamento de Investigación y Prospectiva de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizaron un relevamiento de la tecnología aplicada durante la última campaña fina.

Se trata de un ciclo que marcó un récord de producción de 23,1 millones de toneladas: «Este nivel de producción estuvo acompañado por una mayor adopción de tecnología: el nivel tecnológico alto se incrementó en 6 puntos porcentuales mientras que el nivel tecnológico bajo registró el menor valor desde la campaña 2010/11», se desprende del informe.

Siembra Directa

Del relevamiento se destaca el dato de que en un 85% de las 7,2 millones de hectáreas sembradas con trigo y cebada en la campaña 2018/19 se hicieron bajo siembra directa.

«Si bien la siembra directa es una tecnología ampliamente adoptada, sufre fluctuaciones entre campañas. En el último ciclo esta práctica se redujo en 4 puntos porcentuales».

Desde la entidad porteña atribuyeron esta merma a la problemática creciente de malezas de difícil control y en algunos casos cosecha en condiciones de excesos de humedad: «Fueron los principales motivos que condujeron a realizar algún tipo de labranza».

Fertilizantes

El incremento en la adopción de alta tecnología estuvo acompañado por una mayor fertilización. La cantidad promedio aplicada de fertilizantes ascendió de 177 a 195 kg/ha sembrada.

Este salto positivo estuvo dado principalmente por el incremento en el uso de fuentes nitrogenadas, que representaron el 68% del volumen total aplicado.

«Una mejora en la relación insumo/producto y un clima favorable para el desarrollo del cultivo alentaron al productor a incrementar la dosis de fertilizante», destacaron desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Fungicidas

El manejo de enfermedades es otro aspecto clave en los cultivos invernales. En promedio se realizó más de una aplicación de fungicida durante el ciclo del cultivo: 1,1 en el caso de trigo y 1,4 en cebada.

Los cultivos transcurrieron las primeras etapas del desarrollo en un invierno e inicio de primavera fría y seca, por lo que la presión de enfermedades fúngicas fue relativamente baja. Hacia fines del ciclo, con el incremento de las precipitaciones, comenzó a aumentar la presión de enfermedades.

El volumen aplicado de fungicidas se redujo en sólo un 5% en relación al ciclo previo mientras que a inicio de campaña se proyectaba una caída de mayor magnitud. Esto se debe en parte a que los productores intensificaron el monitoreo y el control preventivo de enfermedades tras una campaña 2017/18 con casos de mermas en rendimiento por aplicaciones tardías.

«En los cultivos de fina las mezclas dobles continúan siendo el producto más utilizado. Las mezclas con carboxamidas alcanzaron un incremento de 8 puntos porcentuales en relación al ciclo previo, lo cual representa un cuarto del volumen total aplicado. Esta familia de productos adquieren mayor importancia en el caso de cebada, en donde incluso desplazaron a las mezclas dobles», destacaron.

Agrofy Agency

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