Claves para que la picada forrajera salga bien “al dente”

Un grupo de expertos en forrajes resume los principales detalles a tener en cuenta para producir silo en cantidad y calidad para el ganado.

Las pocas lluvias caídas en gran parte de la región pampeana argentina durante el 2018 afectaron fuertemente la producción y disponibilidad de reservas forrajeras. En esta campaña, en cambio, las precipitaciones revirtieron la situación (en las zonas que no están afectadas por las inundaciones), tanto de los maíces de siembra temprana que se encuentran en etapas reproductivas, como así también el desarrollo de los maíces de segunda que se encuentran en estados vegetativos.

En el plena campaña de picado, un equipo de especialistas del INTA y otros referentes del sector realizaron una serie de recomendaciones para maximizar la eficiencia en los procesos de elaboración y conservación de silajes.

Durante la cosecha es importante definir la altura de corte según el contenido de materia seca (MS) que se haya determinado, tomando el concepto de que a mayor altura se disminuye el contenido de humedad.

Para determinar el momento de picado no hay que observar el grano sino el porcentaje de MS que posee el cultivo, dado que no existe una correlación marcada entre la línea de leche de los granos y el porcentaje de materia seca de la planta. Para definir el porcentaje de MS hay que cortar algunas plantas de distintas partes del lote, picarlas y establecer mediante microondas o estufa el contenido de humedad de las mismas.

“En el caso de enfrentarnos con un cultivo muy seco (más de 40% MS), podremos trabajar disminuyendo la altura de corte, ya que la parte basal de la planta contiene más humedad, facilitando la compactación del silo”, explica el informe del INTA Manfredi.

En cultivos enmalezados, hay que trabajar con el cabezal a mayor altura para disminuir las roturas, aumentar la capacidad de trabajo y mejorar la calidad y contenido energético del material picado, ya que sólo se picará la facción de la planta de maíz o sorgo de mayor calidad.

Durante la jornada de trabajo es importante monitorear el porcentaje de MS al menos 3 veces por bolsa o cada 10-15 carros, y siempre que se produzca un cambio de lote o de híbrido.

Es muy importante también controlar y regular permanentemente el tamaño, uniformidad de picado y partido de grano. Si se observa material deshilachado, avisar al contratista para que realice los ajustes necesarios.

“No existe una receta fija para la frecuencia de afilado de cuchilla, hacerlo cuando se observe falta de prolijidad en el corte. Para mantener la calidad de trabajo y la vida útil de la cuchilla es preferible realizar varios afilados durante el día con menos pasadas de piedra, que un afilado prolongado una o dos veces al día”, recomienda el INTA.

El quebrado de los granos es un proceso indispensable para incrementar su aprovechamiento a nivel ruminal, fundamentalmente cuando presentan mayor porcentaje de endospermo duro.

Utilizar el sistema procesador de granos (cracker) disminuye la capacidad de trabajo en un 15% e incrementa el consumo de combustible en un 25%, pero es una inversión (no un gasto) que debemos pagar al contratista para que el silo que se está confeccionando sea además una fuente energética que incrementará nuestra producción de carne y leche.

Al trabajar sobre cultivos que presentan bajos niveles de MS (cercanos al 32%) y con granos cuyo endosperma está mayormente lechoso, no hay que activar el procesador de granos, ya que no genera ningún beneficio; incrementa la longitud teórica de picado a 20 mm y disminuye la velocidad de giro de los rolos alimentadores, dado que el material más turgente se desliza con mayor facilidad.

Es importante confeccionar los silos en terrenos firmes, altos, lejos de la sombra de los árboles pero fundamentalmente cercanos al patio de comidas donde se realiza la carga del mixer.

Acondicionar el terreno implica compactar, nivelar y dar pendientes para evitar la acumulación de agua, además que se encuentre libre de malezas, pozos, charcos y cualquier obstáculo que pueda afectar el trabajo de la embolsadora o de lo tractores compactando.

En bolsas es necesario controlar el estiramiento, maximizándolo sin sobrepasarse del 10%, lo que permitirá almacenar la mayor cantidad de materia seca por metro lineal de bolsa, y no perder las propiedades físico-mecánicas del plástico que pueden poner en riesgo la integridad de la bolsa.

El uso de aditivos que mejoren la fermentación y reduzcan el deterioro aeróbico puede ser considerado como una herramienta más de apoyo para conservar la calidad en el producto final.

Acondicionar el terreno implica compactar, nivelar y dar pendientes para evitar la acumulación de agua, además que se encuentre libre de malezas, pozos, charcos y cualquier obstáculo que pueda afectar el trabajo de la embolsadora o de lo tractores compactando.

En bolsas es necesario controlar el estiramiento, maximizándolo sin sobrepasarse del 10%, lo que permitirá almacenar la mayor cantidad de materia seca por metro lineal de bolsa, y no perder las propiedades físico-mecánicas del plástico que pueden poner en riesgo la integridad de la bolsa.

El uso de aditivos que mejoren la fermentación y reduzcan el deterioro aeróbico puede ser considerado como una herramienta más de apoyo para conservar la calidad en el producto final.

«Para producir en forma eficiente y con mayor rentabilidad se debe utilizar durante todo el proceso de confección, almacenamiento y utilización del silaje, toda la información y las herramientas disponibles siendo la calidad y su asociación con la digestibilidad del forraje el parámetro de mayor importancia a la hora de relacionar costo de alimentación con eficiencia productiva», concluye el trabajo.

Estas recomendaciones surgieron de un trabajo conjunto que llevan adelante varios especialistas del sector, como Guillermo Piñero de la empresa HAB, Juan Monge de la Universidad Nacional de Villa María, Fernando Opacak y Fernando Clemente de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, Pablo Cattani (asesor privado), José Costamagna (asesor privado), Javier Barnech de la empresa De Laval, Oscar Quiroz (Chr Hansen) y técnicos de INTA, Federico Sánchez, José Peiretti, Facundo Méndez y Gastón Urrets Zavalía

Clarín

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