Alimentación: ¿granos enteros o molidos?

Existen numerosos trabajos en el país y en el extranjero que hablan de la existencia de diferencias metabólicas y productivas entre los granos de cereales enteros y partidos, molidos o copos (corn flake), tanto con vacunos para carne como para leche. Aún así muchos productores y algunos profesionales argumentan que no existen tales diferencias.

Sin embargo, hay suficiente información en el mundo para asegurar que no se obtienen los mismos resultados con los granos partidos, molidos finamente o copos respectos a los enteros, aún siendo el grano de maíz.

A continuación se enumeran cuatro factores que influyen en el aprovechamiento de un grano entero o partido (molido o copos):

Tipo de animal

El animal joven (menor de 250 kg PV -peso vivo-) tiene el hábito de masticar más que un animal de mayor peso. Por ende, si se suministra un grano entero a un animal joven las probabilidades de que gran parte de ellos sean masticados son mayores (aumentará su aprovechamiento). Además, el tamaño del orificio o agujero retículo-omasal (ruminal) en ese ternero es similar al de un grano de maíz chato grande.

En cambio, si se dispone de otro tipo de grano de cereal, como el sorgo, cebada, avena o trigo el análisis es diferente. En estos casos, aún con terneros, debido a un menor tamaño de los granos tienen una alta tasa de pasaje por dicho orificio terminando enteros en las heces (pérdidas entre 25-35%). Y la proporción de las pérdidas dependerá del tamaño del grano y del tipo de dieta (fibra). En estos casos, siempre es conveniente partirlos, molerlos o aplastarlos con cualquier categoría animal.

En cambio, cuando el animal tiene un peso superior de 250 kg de PV, ese orificio tiene un tamaño mayor, por ende, gran parte de los granos, aún siendo de maíz, terminan enteros en las heces. Esta situación se agrava, aún más, cuando el nivel de grano supera el 1% del PV. En estos casos es conveniente molerlos o partirlos para evitar grandes pérdidas en heces (25%).

Un fenómeno interesante ocurre cuando el tamaño del grano de maíz es pequeño, tipo punta de espiga o porque proviene de un cultivo que sufrió sequía. En estos casos, dicho grano de maíz se comporta similar al del sorgo, avena, cebada o trigo, que se recomienda «siempre» partirlos o molerlos para reducir las pérdidas en heces.

Composición de la dieta

A medida que se incrementan los niveles de fibra en la dieta (rollos, silajes, rastrojos, pasturas pasadas, etc.), el grano entero permanece en el rumen por más tiempo y tiene más oportunidades de ser masticado.

En cambio, si ese mismo grano entero es suministrado con un verdeo de invierno o una pastura tierna, cuyo tiempo de permanencia en el rumen es bajo (inferior a las 8-10 horas), la proporción de grano entero que terminarán en las heces es significativamente más alta, generando una importante pérdida de almidón (menor engrasamiento).

Niveles de granos de cereal

Cuando el nivel de grano que se suministra es igual o inferior al 0.5% del peso vivo (ej.: 1.5 kg de grano entero a un animal de más de 300 kg de PV), con cualquiera de los granos de cereal de tamaño grande se puede evitar la molienda, ya que las pérdidas de almidón difícilmente superen el 10/15% respecto a las que hubieran existido si los granos fueran molidos. Incluso, muchas veces no se observa ninguna variación en las ganancias de peso ni la producción de leche, usando grano entero, partido o molido.

En caso de emplear grano de cebada o avena o trigo de tamaño mediano a chico o grano de sorgo de cualquier tamaño, es necesario molerlo o aplastarlo siempre. De no ser así las pérdidas en heces pueden superar el 30% del grano suministrado. Sin embargo, si se va a suplementar con 1% del PV de granos de cereal, independiente del tipo o tamaño del grano, es conveniente «molerlos», porque las pérdidas de granos enteros o de almidón (harina) en las heces pueden superar el 20 % del grano consumido.

En cambio, cuando el nivel de grano es superior al 1.5 – 2% del PV es aconsejable darlo entero siempre para evitar empachos o acidosis y así evitar la muerte de animales. Esto ocurre, frecuentemente, en los engordes a corral cuando el nivel de los granos representa más del 50-60% de la materia seca de la dieta.

Si bien se observan mayores pérdidas de granos (más del 20-25%), por ende, menor aprovechamiento o digestibilidad de los mismos, ante el riesgo de tener mortandad es razonable optar por este camino.

Por problemas operativos

Muchas veces por problemas operativos se utilizan los «granos enteros» (ej: cuando no se dispone de una «moledora» o cuando hay otros trastornos-falta de personal, de acoplado, etc.-) que impiden moler los granos frecuentemente. En estos casos, se deben aceptar esas pérdidas y esperar una menor respuesta en producción de carne o leche.

En resumen, las diferencias de aprovechamiento a favor de los granos «molidos o partidos» se deben evaluar en cada sistema productivo. En todos los casos, el costo de la molienda nunca superará a las pérdidas en heces y, por ende, de producción de carne o leche.

El autor es doctor en Ciencias Veterinarias especializado en Nutrición Animal de INTA Bordenave. Centro Regional Buenos Aires Sur (CERBAS). afmayer56@yahoo.com.ar

La Nación

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