A toda máquina

Desarrollan prototipo contra el duraznillo blanco.

El Duraznillo Blanco (Solanum glaucophylum) es una planta perenne, que cumple su ciclo desde la primavera al otoño y permanece inactiva, sin hojas, en invierno. Comienza su rebrote, dependiendo de la temperatura, a partir de Septiembre. A partir de Diciembre comienza la floración y fructifica a partir de Febrero o Marzo. Estas fases son muy dependientes de las condiciones ambientales, temperatura y disponibilidad de humedad. En algunos casos, sequías extremas o temperaturas por debajo de lo normal, no florece ni fructifica.

Esta planta característica de la Cuenca del salado desde el año 1960 ha sido considerada causante de intoxicación en los bovinos que la ingieren, ocasionando una afección conocida como enteque seco o bichoquera. La problemática está extendiéndose en una amplia región de esta Cuenca, alcanzando zonas que normalmente estaban libres.

Su control químico es dificultoso por las propias características de la planta, ya que su cubierta cerosa impide la penetración de los herbicidas y sus órganos de reservas de gran extensión hacen que sea muy difícil llegar a todos los sitios de crecimiento y lugares donde coloniza. Debido a estas características muchas pruebas de control han fracasado permitiendo al Duraznillo Blanco llegar a una amplia región de la Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y el NEA.

En vista del progresivo aumento del problema en la zona de influencia, y teniendo como antecedentes los resultados obtenidos en estudios realizados por el INTA Balcarce y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, los técnicos del INTA Maipú avanzaron con la evaluación de alternativas de uso del Glifosato repicando las pruebas de esos estudios previos en la zona. Con el seguimiento después de varios años de tratamiento, observaron que “el método de control de duraznillo con glifosato es altamente efectivo si se respetan algunas pautas”, aunque “el efecto sobre las plantas recién se puede ver en el verano siguiente a la aplicación”.

Otra vuelta de rosca:

Si bien el tratamiento con glifosato logra en promedio un 80 a 85 % de control, dado que la repetición de las aplicaciones en diferentes condiciones y la permanencia del efecto a medida que ha pasado el tiempo permite tener la seguridad de ese método de control, los técnicos de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA continúan trabajando sobre la problemática.

En tal sentido están avanzando en el desarrollo experimental de una máquina aplicadora a botalón de alfombra. El equipo de sencillo diseño “puede montarse en la caja de una camioneta”.

Según adelantan los técnicos abocados al proyecto “ya está armado el prototipo y se está probando en diferentes campos de la zona de los Partidos de Rauch, General Guido y Ayacucho”, donde “los productores pudieron ver lo simple del armado”.

Algunas de las ventajas observadas en esta instancia experimental por los desarrolladores muestran que el prototipo se presenta como “una alternativa económica y de fácil uso”.

La herramienta promete aportar soluciones al control químico del duraznillo blanco. No obstante por el momento los técnicos de la Experimental Cuenca del Salado continúan mejorando el diseño y realizando ajustes a medida que se va probando el nuevo equipo.

 

 

EEA Cuenca del Salado. INTA Maipú

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